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Contenido viejo, cuenco maquillado, así luce la política en El Salvador

El espacio que esos partidos políticos y aquella articulación ciudadana, tanto la independiente como la que sólo era superestructura ideológica de ARENA y del FMLN, han dejado debe ser ocupado. El partido de gobierno ha intentado hacerlo pero ni tiene suficiente contenido político, no tiene proyecto social ni tiene un auténtico acompañamiento programático de empresarios, el clero o la comunidad organizada. Los que le temen al oficialismo no son sus soldados sino sólo sus vasallos; ni siquiera la burocracia a la que alimenta con tanta generosidad ofrece garantías de fidelidad a la causa de un solo hombre.

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Uno de los peores servicios que la partidocracia tradicional le rindió a El Salvador fue contaminar a la sociedad civil con muchos de sus brazos. Eso politizó causas que la ciudadanía debía abrazar sin importar la ideología o la afiliación partidaria, mayoritariamente la defensa de los derechos constitucionales, y no sólo en el contexto de la libertad de expresión o circulación o la inalienable prerrogativa de la vida, sino en cometidos de nicho o de minorías. En todas y cada una de esas causas y en las organizaciones que las defienden hubo en la última década previa al gobierno de Bukele infiltración e intentos de manipulación de parte de los partidos mayoritarios.

Fue tan mal desarrollada que la estrategia, aparte de para permitirles desviar algunos fondos públicos y mediante algunos retruécanos devolverlos hacia el partido o los líderes de la fracción o bien beneficiar a familiares y amigos de los parlamentarios más poderosos, no alcanzó ni para evitar su desastre electoral de 2019 y 2021 y se revirtió contra la misma ciudadanía, que ahora lo paga. La factura se la cobra un nuevo oficialismo que antes de hacer lo mismo y de construir una cultura oficial, una narrativa oficial y recrear todo el edificio democrático pero para usarlo como herramienta, sataniza a instituciones, oenegés y voceros de la sociedad; no importa que el blanco de su ataque haya sido o no independiente de los gobiernos anteriores y se haya o no prestado a las indecencias presupuestarias, el aparato de intimidación funciona contra todos.

El espacio que esos partidos políticos y aquella articulación ciudadana, tanto la independiente como la que sólo era superestructura ideológica de ARENA y del FMLN, han dejado debe ser ocupado. El partido de gobierno ha intentado hacerlo pero ni tiene suficiente contenido político, no tiene proyecto social ni tiene un auténtico acompañamiento programático de empresarios, el clero o la comunidad organizada. Los que le temen al oficialismo no son sus soldados sino sólo sus vasallos; ni siquiera la burocracia a la que alimenta con tanta generosidad ofrece garantías de fidelidad a la causa de un solo hombre.

¿Quién lo llenará y con qué? Esa es la pregunta que la nación debe hacerse, una nación que tiene dos componentes indiscutibles, los ciudadanos que viven en su país y aquellos que emigraron pero desean participar, reconstruir e incidir. Aún no hay voceros inequívocos de la diáspora, pero con el paso del tiempo va quedando claro que muchos de ellos esperan otro tono, otro espíritu y otro tipo de soluciones del gobierno salvadoreño.

Lo mismo cabe esperarse de la juventud, de los liberales, de la izquierda, que encuentren nuevos vehículos si y sólo si participan primero cada cual de un análisis, de una reflexión y en el caso de los mayores, de un arrepentimiento por todo lo que se equivocaron.

Por eso es singular que de un momento a otro, con un timing absolutamente electorero, aparezca un movimiento que convoca adhesiones con rostros que en algún momento de estos últimos tres años fueron opositores pero que ahora son un enigma.

¿Habrán aprendido al menos a transparentar el financiamiento de su gestión partidaria, a revelar su posición respecto de los temas que desde sus partidos no quisieron abordar, o será sólo contenido viejo en un cuenco maquillado? Si la sociedad no reacciona y se activa, habrá más de estos artificios al estilo de los viejos ARENA y el FMLN que expresiones que realmente la representen.

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