Loading...

La oportunidad perdida

La comunidad internacional creyó que lo podíamos hacer solos. Se equivocaron.

Enlace copiado
Óscar Manuel Batres B. - Colaborador de LA PRENSA GRÁFICA

Óscar Manuel Batres B. - Colaborador de LA PRENSA GRÁFICA

Enlace copiado
Audio

La oportunidad perdida

La semana pasada comentamos cómo la madurez y solidez del sistema democrático chileno y la altura de los altos dirigentes políticos permitió iniciar un proceso de reformas constitucionales para adecuar la Constitución que se había promulgado durante la dictadura a las nuevas realidades económicas y sociales, y para atender las demandas ciudadanas de tener una sociedad más igualitaria e inclusiva. La consulta popular realizada para iniciar ese proceso tuvo los mayores índices de participación de todas las elecciones realizadas desde el fin de la dictadura, y se espera que los resultados de ese proceso definan una nueva forma de conducción y administración del Estado, y las relaciones entre la clase política y toda la sociedad.

Tenemos que hacer una analogía entre la experiencia chilena y las dinámicas que se desarrollaron en el país después de la firma de los Acuerdos de Paz en 1992 para observar cómo las fuerzas políticas logran entendimientos para resolver pacíficamente sus diferencias cuando ponen por encima los intereses del país. Han pasado 30 años de aquel momento. Ahora estamos sufriendo las consecuencias de las fallas y desaciertos que impidieron realizar bien ese proceso debido a que toda la sociedad no se apropió ni defendió las disposiciones y el espíritu de los Acuerdos. En otras oportunidades hemos comentado que la calidad de la clase política que tenemos es reflejo de la clase de sociedad del país. Las conductas de los principales actores sociales son las que influyen y determinan las actuaciones de los funcionarios y representantes en los diferentes órganos e instituciones del Estado.

Las marcadas desigualdades sociales, los elevados niveles de exclusión y pobreza y los bajos niveles educativos y culturales de nuestra población no permitieron que la buena experiencia que tuvimos para entendernos entre adversarios para firmar la paz sirviera para implementar un sólido sistema democrático y se desarrollaran institutos políticos que tuvieran la capacidad de formar y desarrollar una clase política capaz y honesta que lograra estimular y atraer a sus filas la participación de una mejor clase de ciudadanos. La comunidad internacional creyó que lo podíamos hacer solos. Se equivocaron. Los principales actores políticos, representados por ARENA y partidos satélites, y el FMLN se atrincheraron en sus posiciones, y cada vez que tuvieron oportunidad se ignoraron entre sí y empezaron a manipular y controlar las instituciones para defender sus intereses y proteger y encubrir dirigentes y funcionarios corruptos.

Aunque tenemos que atribuir la responsabilidad de las fallas a toda la sociedad, la principal responsabilidad recayó en el FMLN. ARENA y sus aliados representaban a los poderes tradicionales. Iban a tratar de mantener el statu quo siempre que fuera posible, haciendo tímidas reformas para aliviar los males estructurales que impedían tener un mejor desempeño económico y generar mejores oportunidades de progreso y desarrollo para toda la población. El FMLN representaba a todos los sectores de la sociedad que tenían años de estar luchando para producir un cambio en el país, y que decidieron tomar las armas porque el régimen militar que había gobernado al país desde 1932 había cerrado los espacios para escuchar a la población y mejorar la atención de las demandas sociales.

Una vez terminada la guerra e iniciar un proceso para instaurar en el país el régimen democrático, el FMLN perdió la oportunidad de aglutinar a los sectores más progresistas de la sociedad para presentar y desarrollar un proyecto político diferente al que proponían los sectores más conservadores que estaban en ARENA. Poco después de la firma de los Acuerdos de Paz se desintegraron las fuerzas que habían formado el FMLN, y la dirección de ese partido quedó a cargo de los grupos más radicales, simpatizantes de los regímenes fracasados de Cuba y Venezuela. Así empezó el debilitamiento del FMLN. El país perdió la oportunidad de tener una fuerza de izquierda moderna, al estilo de las que predominan y gobiernan la mayor parte de países europeos, que hiciera contrapeso a las fuerzas de derecha para modernizar el funcionamiento del Estado, formular mejores políticas sociales y consolidar nuestro sistema democrático. Chile pudo acordar el proceso que está llevando a cabo porque tiene una izquierda fuerte, coherente y respetada.

UN PÚBLICO INFORMADO
DECIDE MEJOR.
POR ESO INFORMAR ES
UN SERVICIO DE PAÍS.
APOYA A LOS CIUDADANOS QUE 
CREEN EN LA DEMOCRACIA
Y HAGAMOS PAÍS.

Hacemos periodismo desde hace 107 años. Y ahora, como en otros periodos de la historia de El Salvador, el periodismo es fundamental para que la opinión pública se fortalezca.

HAZTE MIEMBRO Y DISFRUTA DE BENEFICIOS EXCLUSIVOS

Hágase miembro ahora

Tags:

Lee también

Comentarios

Newsletter
X

Suscríbete a nuestros boletines y actualiza tus preferencias

Mensaje de response para boletines